De Nubarrones a Oportunidades - Leyendo los Vientos del Mercado Global
Esta semana dejó un panorama cargado de señales económicas relevantes, movimientos bruscos en los mercados financieros y definiciones políticas que volvieron a incidir sobre las expectativas de corto y mediano plazo. En el frente macroeconómico, el dato más contundente fue la fuerte caída de las vacantes laborales. En diciembre de 2025, las ofertas de empleo descendieron en 386.000 hasta 6,54 millones, el nivel más bajo desde septiembre de 2020 y muy por debajo de lo esperado por el mercado. La debilidad fue generalizada, con descensos marcados en servicios profesionales, comercio minorista y el sector financiero, y se extendió a todas las regiones del país. Si bien las contrataciones y las separaciones se mantuvieron estables, el retroceso del ratio de vacantes a 3,9% refuerza la percepción de un mercado laboral que pierde dinamismo de forma gradual. Otros indicadores acompañaron este tono más moderado. El índice de sentimiento del consumidor de la Universidad de Michigan volvió a mejorar en febrero, aunque sigue cerca de 20% por debajo de los niveles de comienzos de 2025 y con una marcada divergencia entre hogares con exposición bursátil y aquellos sin activos financieros. Al mismo tiempo, las expectativas de inflación a un año cayeron con fuerza hasta 3,5%, el nivel más bajo en más de un año, mientras que las expectativas de largo plazo se mantuvieron elevadas.
En contraste, los índices PMI sorprendieron positivamente, con el manufacturero regresando a zona expansiva, lo que sugiere una economía que se desacelera, pero aún lejos de una contracción abrupta. Esta combinación de datos laborales más débiles y señales mixtas de actividad presionó a la baja los rendimientos de los bonos del Tesoro hacia el cierre de la semana. En los mercados, la semana estuvo dominada por una fuerte corrección en acciones de software y tecnología, impulsada por el temor a que los avances en IA erosionen modelos de negocio tradicionales. El lanzamiento de nuevas herramientas de productividad basadas en IA y la revelación de planes de inversión por cerca de $650.000 millones en capex para 2026 por parte de las grandes tecnológicas reavivaron el debate sobre una posible sobreinversión. Este contexto favoreció una rotación hacia acciones de valor, llevando al índice Russell 1000 Value a marcar máximos históricos..
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