Virando Entre Titulares - Mercados sin Urgencia
- Ballestas Group
- 2 feb
- 1 Min. de lectura
La semana en Estados Unidos dejó un panorama complejo, con señales económicas mixtas, reacciones relevantes en los mercados financieros y un trasfondo político que volvió a ganar protagonismo. En el frente macroeconómico, el dato más alentador provino del sector manufacturero regional: el índice Chicago PMI sorprendió al saltar a terreno expansivo en enero por primera vez en casi dos años, sugiriendo una mejora incipiente en la actividad industrial tras un período prolongado de contracción. También aportaron un tono constructivo los pedidos de bienes durables, que crecieron 5,3% en noviembre, impulsados por un fuerte rebote en las órdenes de aeronaves comerciales, mientras que los pedidos subyacentes avanzaron 0,7%, ambos por encima de lo esperado y consistentes con una recuperación gradual de la inversión.
Sin embargo, el cuadro inflacionario volvió a generar cautela. Los precios al productor subieron más de lo previsto en diciembre, con un alza mensual de 0,5% y una variación interanual cercana al 3%, reforzando la percepción de que el proceso de desinflación sigue siendo lento. Aun cuando los componentes más relevantes para el índice de gasto en consumo personal mostraron una dinámica más benigna, el dato fue suficiente para mantener la atención de la Reserva Federal. En línea con ello, el déficit comercial se amplió con fuerza en noviembre, reflejando un repunte de las importaciones, lo que llevó a la Fed de Atlanta a recortar su estimación de crecimiento del PIB del cuarto trimestre. En paralelo, la confianza del consumidor cayó abruptamente en enero, alcanzando su nivel más bajo desde 2014, en contraste con la visión más optimista del banco central sobre el mercado laboral.

Comentarios