Leyendo la Brújula - Datos, Diplomacia y el Rumbo del Mercado
- Ballestas Group
- 26 ene
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Durante la semana, los datos económicos de Estados Unidos confirmaron un desempeño sólido, aunque con señales de moderación hacia 2026. El hecho más destacado fue la revisión al alza del PIB del tercer trimestre, que alcanzó un crecimiento anualizado de 4,4%, el más fuerte desde 2023 y superior a la estimación inicial. Este avance se sustentó en un consumo privado robusto, mayores exportaciones y un incremento del gasto público, mientras que el efecto negativo de los inventarios fue menor al previsto. En paralelo, la inflación volvió a ocupar un lugar central: el índice PCE, preferido por la Reserva Federal, subió 0,2% mensual tanto en su versión general como subyacente. En términos interanuales, mostró una leve aceleración y se mantiene por encima del objetivo del 2%, lo que refuerza la idea de un proceso desinflacionario lento y dependiente de los datos, consistente con una Fed cautelosa. Los indicadores adelantados ofrecieron un panorama mixto. Los PMI de enero reflejaron una expansión moderada: el sector servicios se mantuvo en niveles compatibles con crecimiento, mientras que la manufactura apenas logró sostenerse sobre el umbral de expansión, sugiriendo una mejora marginal tras meses de debilidad. El índice compuesto avanzó de forma acotada, evidenciando un impulso económico más contenido que en la segunda mitad de 2025. El mercado laboral continuó mostrando resiliencia. Las solicitudes semanales de subsidio por desempleo rondaron las 200.000, sin señales de deterioro. En contraste, el sector inmobiliario exhibió fragilidad, con una caída marcada en las ventas pendientes de viviendas, pese a una leve recuperación del gasto en construcción.

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